«Nunca conocí una mamá que se haya arrepentido de serlo»

El sacerdote Sebastián Luna cuestionó la media sanción al proyecto de legalización del aborto

 

«No se ha dicho suficientemente que abortar es matar», consideró ayer el sacerdote Sebastián Luna (foto) en un pronunciamiento que envió a EL DIARIO luego de la media sanción del proyecto que legaliza el aborto.

 

“Es claro para la ciencia que la vida en el seno materno comienza con la concepción, y que es vida humana y, por tanto, persona. Abortar es romper un corazón que, con pasos pequeños y apresurados, ha comenzado a latir en el seno de una mujer. Es sepultar el torbellino de la vida en una bolsa de residuos hospitalarios. Hay un corazón que late preñado de posibilidades que será podado hasta el absurdo. Por eso no hay nada de cristiano en el aborto”, sostuvo el párroco de Nuestra Señora de Lourdes.

 

“¿Con qué derecho podremos reclamar después que los más indefensos deben ser los más cuidados? Hoy me llama la atención que ignoremos tanto algunas muertes, ¿será que la publicidad de otras es una sutil manera de ignorarlas a todas?”, se preguntó.

 

Además consideró que “el debate sobre si es legal matar a un niño en el vientre materno o no, se ha vivido al modo de tribuna futbolera” y dijo tener “la impresión de que en la discusión hemos perdido racionalidad, pues no reaccionamos a las razones, nos guían nuestros pareceres y afectos”.

 

“Hemos perdido también, serenidad atentando contra el diferente. Hemos perdido capacidad crítica y empática. No habrá victoria real mientras no aprendamos a reaccionar humanamente delante de un otro, distinto o semejante, esperado o inoportuno, molesto o pacífico, sano o enfermo, creyente o ateo, negro o gringo, amigo o enemigo, adulto o diminuto”, advirtió.

 

“Tengo la impresión de que hemos levantado banderas que no deben ser eslogan de campaña. En general, a todos hay vidas que nos importan. Cuando pase este tiempo de debate y definiciones, cualquiera que sea el resultado, espero que se llenen los hospitales, los centros de apoyo escolar, los comedores de niños, los diversos centros de asistencias a las víctimas con voluntarios dispuestos a seguir levantando en alto la bandera de defender la vida, toda vida, cualquier vida, alguna vida”, escribió.

 

En ese sentido reflejó que “quienes tenemos en nuestras instituciones centros y grupos de apoyo a la vida en sus diferentes estadios luchamos año a año, mes a mes, para conseguir voluntarios que se animen a reaccionar humanamente ante un otro que sufre y necesita que le ayuden con su vida. Espero a muchos defendiendo la vida palmo a palmo. ¿Espero?”, acotó el pastor.

 

Al final del escrito que dirigió a este matutino, Luna contó que a lo largo de sus años de cura ha “conocido a mujeres que han abortado y algunas no sienten culpa, mientras que a otras se les desgarra el alma, aunque más no sea por haberlo siquiera pensado. Sin embargo – añadió- nunca conocí una mamá que se haya arrepentido por haber tenido a su hijo; por el contrario, se felicita y anima a otras a hacerlo”.

 

“Quiero decirles a todos aquellos que cargan con el peso de un aborto en su corazón que la bondad y misericordia de Dios es el mejor remedio para ese desgarrón que sufren. Que no tengan miedo de buscar a Dios, que es más grande que su pecado, más misericordioso que su propia conciencia y más fuerte que la muerte”, finalizó.

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