Otra de Fabricio

Rodríguez volvió a demostrar que los festivales están a la medida de su música

La sexta luna, que tuvo en el escenario a Jorge Fandermole, Los Palmeras y Peteco Carabajal, entre otros, fue la noche en que Rodríguez debutó en el escenario mayor. La gente terminó aplaudiéndolo de pie

Rodríguez volvió a demostrar que los festivales están a la medida de su música
Rodríguez volvió a demostrar que los festivales están a la medida de su música

Después de una gran actuación en Jesús María, Fabricio Rodríguez logró cautivar al público de Cosquín y dejó en claro que cada vez gana más adeptos.

Antes de Peteco Carabajal, al escenario Atahualpa Yupanqui subió el villamariense Fabricio Rodríguez por primera vez, como una revancha porque años atrás se lo había impedido la lluvia.

En el escenario, la armónica por momentos parecía tener vida propia, para ponerle más vida a la noche que amagaba con las gotas que llegarían más tarde.

Un show prolijo, con temas seguros para levantar a la plaza como “Carnaval en La Rioja”, entre otros.

En los momentos en que tocaba los grandes himnos folclóricos, la plaza se vio muy interesada y lo terminaba aplaudiendo de pie. Se podría decir que por ser la primera vez el saldo es más que positivo, sobre todo si redondea lo que sucedió en Jesús María, donde también fue ovacionado.

En la sexta luna, el ballet Folklórico Nacional abrió la noche bailando el Himno a Cosquín, logrando que la piel se erizara y la emoción llegara.

Así, con el baile se puede definir esta luna, que comenzó bien arriba con La Callejera, la banda que se afianza cada vez más y que confirmaron haber sido la Consagración el año pasado.

Dos formas de hacer música, pero ambas hermosas, se presentaron luego: una, la trova, con Jorge Fandermole. La otra, Los Palmeras, la banda de cumbia santafesina. Todo enmarcado en las postales de Santa Fe mientras trascurría “La luminosa”, “Sueñero” -del gran trovador santafesino- y “El bombón”, “Olvídala”, “Qué quiere la Chola” de la banda, para que nadie dejara de bailar y festejar, porque la cumbia también es folclore.

Hubo otros momentos de mucho interés, como la actuación de los Orellana Lucca, el dúo santiagueño que cada vez pisa más fuerte y suena mejor.

“El cosechero”, de Ayala, o “Chacarera de los patios” hicieron bailar -justamente- al patio del festival, que cada vez lleva más gente.

La noche terminaba con la participación de Peteco Carabajal, que empezó mal y lo terminó muy bien. El comienzo contó con problemas técnicos -no se lo escuchaba y no se entendió porque no cambió de micrófono- pero la mística que genera Carabajal aumentó cuando cantó varios temas en las butacas de la Plaza. “Puente carretero”, “Digo la mazamorra”, entre otros temas, bajo la lluvia, fue el final de película que merecía para revertir lo del principio.

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