Penas de uno y dos años de cárcel por hechos de violencia de genero

José Luis Oddino (a la izquierda) y Pablo Quinteros, dos de los tres hombres que fueron juzgados y condenados ayer por hechos de violencia de género

David Candelario, José Oddino y Pablo Quinteros fueron condenados por la jueza Eve Flores. El primero fue declarado reincidente y seguirá detenido. El segundo podría ser excarcelado en pocos días y el tercero recuperó la libertad

José Luis Oddino (a la izquierda) y Pablo Quinteros, dos de los tres hombres que fueron juzgados y condenados ayer por hechos de violencia de género

Tres hombres fueron condenados ayer en la Cámara del Crimen de Villa María, en el marco de tres juicios orales y públicos que se realizaron bajo la modalidad de trámite abreviado y fueron presididos por la vocal Eve Flores de Aiuto.

Se trata de David Sebastián Candelario (35), José Luis Oddino (42) y Pablo David Quinteros (34), quienes comparecieron privados de la libertad en otra seguidilla de audiencias como ocurrió durante la jornada del martes.

Además de la jueza, los tres procesos tuvieron como denominador común la participación del fiscal Correccional, Horacio Vázquez, y en dos de los debates intervino la defensora oficial Silvina Muñoz.

 

David Candelario en una foto de archivo (2014), cuando fue juzgado y condenado por segunda vez

Primera audiencia

En el primer juicio David Candelario fue declarado culpable de “amenazas calificadas por uso de arma impropia”, “amenazas” y “resistencia a la autoridad” y recibió una pena de un año de prisión de cumplimiento efectivo, con declaración de reincidencia.

Candelario, alias “Roco”, es un peón de albañil nacido el 22 de febrero de 1982 y con último domicilio en Villa Nueva, está detenido desde el pasado 13 de abril, luego que mantuviera un altercado en la vía pública cuando se negó a ser identificado por la Policía.

Sin embargo, los hechos delictivos que lo llevaron nuevamente a la cárcel comenzaron el día anterior, cuando su medio hermana María Luján Díaz fue hasta su casa y lo acusó de haberle sustraído algunos elementos.

“Yo no fui, no tengo nada que ver”, le respondió enfáticamente Candelario y tras cartón tomó un trozo de ladrillo que había en el suelo y le advirtió: “Andate, andate porque si no te rompo la cabeza”.

A los pocos minutos, luego que Díaz se retirara de su domicilio, el irascible albañil la persiguió y volvió a amedrentarla, diciéndole: “Si hacés la denuncia te pego un tiro”. Amenazas.

Por ambos hechos, Candelario fue procesado por “amenazas calificadas por uso de arma impropia” y “amenazas”.

En tanto, el 13 de abril, en momentos que se encontraba sobre calle 2 de Abril, frente a la plazoleta de barrio Malvinas, dos efectivos policiales pretendieron identificarlo, pero obtuvieron como respuesta un insulto: “A los negros de mierda no les digo nada, así déjenme de hinchar las pelotas que estoy tranquilo”.

Como uno de los uniformados insistió, Candelario le contestó: “Vos sabes quien soy… me llamo David Candelario, así que andate a la puta que te parió”. Los policías se acercaron para reducirlo y se produjo un forcejeo, aunque finalmente lograron detenerlo.

En materia de antecedentes, cabe señalar que este convicto reincidente fue condenado por primera vez el 17 de noviembre de 2010 cuando la Justicia le impuso una pena de cinco años de prisión por un hecho de “robo calificado” por uso de arma blanca que cometió el 14 de abril del año anterior en una despensa de barrio El Vallecito de Villa Nueva.

En tanto, el 23 de julio de 2014, luego de cumplir buena parte de aquella sentencia, fue declarado culpable de “privación ilegítima de la libertad calificada”, “amenazas calificadas” y “amenazas” y recibió una condena unificada de dos años y seis meses de prisión.

Ese segundo juicio se produjo como consecuencia de una serie de incidentes que Candelario había protagonizado en abril de 2014 en la casa de una expareja, en barrio Los Olmos de Villa María, donde encerró a la mujer, la amenazó de muerte con un cuchillo y luego, blandiendo esa misma arma, le hizo frente a los tres policías que fueron a detenerlo.

 

Segunda audiencia

Posteriormente compareció José Oddino, quien recibió una pena de dos años de prisión de cumplimiento efectivo y una multa de 1.000 pesos tras ser declarado autor responsable de “tenencia de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización”, “lesiones leves calificadas”, “amenazas calificadas por uso de arma” y “amenazas”.

Sin embargo, por el tiempo que lleva entre rejas (fue detenido el 22 de agosto de 2016), está en condiciones de solicitar la “libertad condicional”.

El 16 de abril de 2015, durante un allanamiento en su casa, la Policía secuestró un revólver calibre 38 “Amadeo Rossi” y cinco balas, pese a no tener la correspondiente autorización del RENAR, mientras que el 9 de agosto de 2016 Oddino amenazó a su exconcubina, Daniela Alejandra Valdivia, y la golpeó con un palo de escoba.

En tanto, el 21 de ese mismo mes y año volvió a intimidar a la mujer con un cuchillo y le advirtió: “Con esto te voy a cortar el cogote”. Al día siguiente, el agresor reiteró sus amenazas. “Cuando lleguemos a casa te voy a hacer cagar… por culpa tuya no tengo plata. Te voy a cagar matando”, le dijo a Valdivia durante una discusión.

 

Tercera audiencia

Finalmente, Pablo Quinteros fue condenado a un año de prisión en suspenso y pudo recuperar la libertad cuando finalizó el juicio en el que fue declarado culpable de “lesiones leves calificadas” y “amenazas” en perjuicio de su expareja, Marcela Acevedo.

Además, deberá someterse a tratamiento psicológico y psiquiátrico para sobreponerse a su adicción al alcohol y deberá abstenerse de mantener cualquier tipo de contacto con la mujer.

En el mismo fallo, la jueza Flores dispuso que se remitan los antecedentes de Quinteros al fiscal de Instrucción de turno para que investigue la supuesta comisión del delito de “explotación económica de la prostitución”, más conocido como rufianismo, ya que Acevedo declaró que ejercía la prostitución para mantener a su familia y a su exconcubino.

Quinteros había sido detenido el 6 de agosto pasado y fue defendido por el abogado local Sergio Cáceres Rodino.

 

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