“Planteamos abrir nuevos caminos”

El gremio afirmó que “la educación debe concebirse como un proceso de construcción colectivo y solidario”

El gremio de educadores analiza una estrategia de desarrollo para “sentar las bases de una nueva forma de ser y pensar”

El gremio afirmó que “la educación debe concebirse como un proceso de construcción colectivo y solidario”
El gremio afirmó que “la educación debe concebirse como un proceso de construcción colectivo y solidario”

“Frente a la fragmentación que supone un contexto más amplio y global y considerando que en América Latina se dan ciertas condiciones que favorecen el neoliberalismo, a nivel regional significa un duro ataque a la población más pobre”. Así comienza el comunicado emitido por la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC) -a través de su Secretaría de Prensa-, que a partir de este análisis de la realidad afirma: “Es necesario un rol activo de la población, que debe constituirse en proceso de resistencia, denuncia, lucha y propuesta”. Y ejemplifican: “En los jóvenes el proceso de escolarización obligatoria no debe ser sólo la acreditación de estudio, sino la formación sólida y responsable. Los trabajadores asalariados y sus organizaciones sindicales deberán ir más allá de las reivindicaciones labores y ampliar su horizonte social. En el caso de los sectores agropecuarios, considerar la tierra una raíz cultural y no una mera posición económica, donde el lucro supera cualquier criterio. Para los sectores que pertenecen a la economía, considerarla una rama de la sociedad, al servicio del hombre y no el centro o eje de todas las prácticas que han desplazado todo criterio o valor y se ha conformado en un bien autónomo en sí mismo, sin interlocutores efectivos de un desarrollo humano que al mismo tiempo sostenga las instituciones democráticas”.

 

La educación como proceso de construcción colectivo

En este sentido, desde el gremio expresaron que “la educación está llamada a convocar, interpelar, a elevar la conciencia de su protagonismo estratégico, a erradicar viejos vicios que aún persisten y que conducen al clientelismo, a la hegemonía, que descuidan una economía social humanamente sostenible y que necesariamente debe focalizar en conformar ciudadanos que se movilicen a nuevos desafíos”. En esa renovación reconocen a “la fuerza motriz de los cambios sociales que conduzca a un Estado efectivo de derecho”. Para esto, explican que “es necesario el espíritu de rebeldía frente a la obsecuencia que niega la posibilidad misma de todo cambio” y también “con un alto valor ético que se traduzca en nuevas actitudes frene a problemas viejos o nuevos de la vida humana”.

En este nuevo contexto, “la educación debe ser concebida como un proceso de construcción colectivo y solidario, de la relación entre la situación actual, con todas sus dificultades pero también con sus potencialidades, trazando el nuevo camino que se está dispuesto a recorrer; razón por la que se requiere de la participación activa de todos los sujetos sociales, desde todos los espacios, desde todos los tiempos, a fin de fortalecerse para generar asociatividad, potenciar vínculos y habilidades comunicacionales y capacidades para resolver conflictos y frustraciones”.

De este modo, “la educación es considerada educación comunitaria productiva territorial y al mismo tiempo educación popular como praxis transformadora”.

“Así estaremos en presencia de una ‘batalla cultural’ que permita visualizar la posibilidad de grandes cambios sociales, transformaciones que en décadas pasadas se pensaban en términos revolucionarios, en la mayoría de las veces a través de la fuerza”.

 

“Estamos llamados a buscar nuevas respuestas”

“Hoy nos planteamos la necesidad de abrir nuevos caminos, de intentar diseñar un nuevo recorrido, que conduzca a desentrañar las causas profundas de la hegemonía capitalista en la sociedad actual y comenzar a valorar los aspectos culturales a fin de poder arribar a una transformación revolucionaria sólida -que eche verdaderas raíces en el alma del pueblo- para lo cual es necesario la conquista de nuevas pautas culturales”, expresaron desde el gremio. “Por lo tanto, la existencia de una batalla cultural es volver a repensar colectivamente en el marco de una hegemonía, en un Estado de derecho, un nuevo sentido de las palabras y de las cosas, para en un futuro volver a reconstruir el sentido común”.

Y luego agregan: “Estamos llamados a buscar nuevas respuestas, a tener nuevas miradas frente a este nuevo escenario de la realidad social, donde se suponía claramente el agotamiento de un modelo económico y la necesidad de búsqueda de nuevas soluciones. Es decir, una nueva ‘estrategia’”.

Respecto de esto, explican: “Una estrategia de desarrollo en este sentido debe proponerse ampliar las opciones de vida de todos los individuos y comunidades y de las sociedades como un todo. Se trata, de hecho, de generar las bases materiales de una libertad efectiva. Así, esa estrategia debe incluir, por supuesto, la posibilidad del trabajo en relación de dependencia, con todas las garantías constitucionales, dejando de lado la precarización laboral obtenida a través de un liberalismo feroz, pero también la posibilidad de asociarse en otras formas de organizaciones, donde el eje sea la mejora de vida del ser humano y no la obtención de capital, que aparece en forma tan determinante al pensar la posibilidad de trabajo”.

“Se busca que esta nueva concepción esté asentada en valores como solidaridad, dignidad, creatividad y responsabilidad”.

Por último, enfatizan: “Se trata en realidad de transformar la estructura de la sociedad y más específicamente de la economía misma y no sólo la distribución de sus resultados. Se trata de transformar el modo de organizar socialmente el trabajo para la producción, la distribución, las formas de propiedad, de circulación y de consumo. Se trata de sentar las bases de una nueva forma de ser y de pensar”.

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