Romina tiene discapacidad intelectual y se quedó sin escuela que le dé cabida

Mirtha y Romina necesitan que su situación sea considerada de manera inmediata

Hace seis meses, la joven de 29 años convive con su madre, mientras espera que su obra social u otras instituciones den respuesta a sus necesidades. Romina necesita contención especializada

Mirtha y Romina necesitan que su situación sea considerada de manera inmediata
Mirtha y Romina necesitan que su situación sea considerada de manera inmediata

Mirtha Pérez y su hija Romina Cremona vivencian hace meses una realidad más que difícil. Es que desde principios de año, Romina, que sufre una severa discapacidad intelectual (tiene 29 años, pero su comprensión es similar a la de una niña de 24 meses), se quedó sin un espacio que le brinde la atención especializada que requiere.

“Romina estuvo últimamente en una escuela-hogar con residencia en Alta Gracia, pero a raíz de sus crisis psiquiátricas que manifestaba a través de no dormir, agrediendo y agrediéndose, la dieron de baja”, manifestó la madre de la joven que durante distintas etapas de su vida fue recibida en establecimientos de asistencia y rehabilitación localizados en la provincia.

“Me sugirieron internarla en el Hospital Neuropsiquiátrico provincial León Morra,´ que está en Córdoba. En primera instancia no la atendieron, pero luego de insistir y explicar mi caso, la aceptaron por nueve días”, relató.

Durante la internación, la joven recibió medicación que la estabilizó positivamente y la ayudó para lograr superar las crisis que la venían afectando.

De todos modos, luego de la experiencia, se indicó el regreso de Romina a su hogar.

“A partir del 1 de marzo a la fecha, he tocado muchas puertas: las del PAMI (donde es beneficiaria), la Municipalidad, juzgados, la Defensoría Federal y varios despachos gubernamentales.

Es más, la madre de “Romi” hasta le escribió una carta a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner comentándole acerca de la situación que las tiene como protagonistas.

Desde la Presidencia le contestaron que el caso fue remitido al Gobierno provincial, lugar desde donde nunca se acercaron.

En definitiva y después de un largo trajinar, Romina se quedó sin escuela.

Vale destacar que por la situación, Mirtha debió renunciar a sus trabajos y abocarse a atender a su hija. La determinación tomada afectó la economía familiar y la salud de la señora.

“Estamos a la espera, los días pasan y me siento indignamente mal. No puedo trabajar y siempre lo hice. Soy responsable de la alimentación y atención de mi hija, además de enfrentar otros compromisos que había contraído. Ahora poco puedo hacer y todo se va complicando”, precisó la reporteada por EL DIARIO.

“Mi salud se resintió y además de tener que medicarme por la tensión, me hicieron estudios del corazón. Me duele estar así y lo que pido es que podamos tener calidad de vida”, sostuvo entre lágrimas.

“Queremos vivir dignamente, casi no recibimos ayuda, el PAMI nos niega atenciones que deberían estar contempladas para este tipo de situaciones”, agregó.

“No quisiera que mi hija termine en manos de un juez porque yo estoy viva aún y con ganas de luchar. Tengo sueños por cumplir como mujer y mamá”, añadió.

“Romina tiene potencial y puede seguir avanzando a pesar de sus limitaciones. Para eso necesita atención profesional en un lugar especial”, enfatizó.

“Somos dos personas con necesidades básicas insatisfechas. Me gustaría y sueño con que Romina pueda tener padrinos que la ayuden”, reflexionó Mirtha antes de concluir: “Con la discapacidad se nace, pero también eventualmente puede adquirirse, nadie está exento de esto”.

Los interesados en colaborar con la familia de Romina Cremona pueden comunicarse con el teléfono (0353) 155109664, o dirigirse personalmente a 25 de Mayo 39 (Departamento 2).

 

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