Se firmó un acuerdo de convivencia entre vecinos del barrio Las Acacias

Entre vecinos que residen sobre calle Las Magnolias el conflicto es de larga data, y con el acuerdo se pretende ponerle fin (foto de archivo)

El conflicto entre frentistas llevaba casi dos años. El reclamo era por música a volúmenes elevados en horarios como la siesta y madrugada, y por suciedad

Entre vecinos que residen sobre calle Las Magnolias el conflicto es de larga data, y con el acuerdo se pretende ponerle fin (foto de archivo)
Entre vecinos que residen sobre calle Las Magnolias el conflicto es de larga data, y con el acuerdo se pretende ponerle fin (foto de archivo)

Días atrás, vecinos del barrio Las Acacias firmaron un acuerdo de convivencia con el que se pretende ponerle fin a un conflicto que lleva casi dos años.

Este medio reflejó en varias ocasiones los inconvenientes que había entre un grupo de familias que residen sobre calle Las Magnolias, quienes ventilaron descontentos con ciertas actitudes por parte de algunos ciudadanos de nacionalidad paraguaya que también residen allí.

Música con volúmenes elevados en horarios de siesta o madrugada y contratiempos con la basura, principalmente, fue lo que mantuvo durante tanto tiempo a estos ciudadanos enfrentados.

Hace unos cuatro meses comenzaron a reunirse las partes y lo que podría ser una solución requirió cerca de 10 audiencias y hasta un mediador externo incluido. La Defensoría del Pueblo local, con Alicia Peressutti a la cabeza, junto a la representante de la Defensoría del Pueblo de Córdoba, Luciana Crespín, fueron quienes trabajaron para que se pudiera firmar este documento.

Las conversaciones fueron arduas y por ello se requirió un tercer intermediario.

El acta de acuerdo de convivencia que se firmó establece horarios para la música, y momentos adecuados para sacar la basura. Pero, y quizás lo más importante, es que se logró que la comunidad de vecinos nombraran a representantes, para que ante el menor problema que surja éstos logren dialogar sin requerir la intervención de un tercero.

Se trata de un conflicto que era “crónico” y que por lo tanto se había agudizado, con ciertas actitudes reprochables y con intercambios verbales con cierta violencia.

Desde la Defensoría del Pueblo aseguraron que “lo que faltaba era un espacio de diálogo” para poder intentar darle fin a este problema.

Cuando EL DIARIO quiso dialogar con los integrantes de las familias paraguayas apuntados por el resto, en febrero de 2015, éstos negaron las circunstancias. Mientras que el resto de los frentistas reclamó en nuestras páginas que “sólo queremos poder descansar en paz y vivir bien, no tenemos ningún problema con ellos”.

A su vez, teniendo en cuenta que en mayo de este año se habían iniciado las conversaciones con los frentistas y recién ahora se logró firmar el acuerdo, aclararon que “los conflictos entre vecinos no se solucionan sólo con una audiencia”. “La raíz del conflicto es sociocultural, no sólo en este caso, sino en todos los conflictos entre vecinos, porque lo que para mí está bien de la forma en que vivo, al otro le molesta”, señalaron.

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