“Seguirá ahora la investigación con los cómplices civiles de la dictadura”

Trotta dijo que “la historia me puso en un lugar inimaginable para mí”, como fiscal de la megacausa

El fiscal que acusó a los militares en la megacausa La Perla habló del momento histórico que le tocó vivir y valoró el apoyo multitudinario de los cordobeses que asistieron a escuchar la sentencia

Trotta dijo que “la historia me puso en un lugar inimaginable para mí”, como fiscal de la megacausa
Trotta dijo que “la historia me puso en un lugar inimaginable para mí”, como fiscal de la megacausa

Facundo Trotta nació en Villa María en abril de 1976, un mes después del golpe de Estado que, según pudo corroborarse en los juicios por delitos de lesa humanidad, utilizó sistemáticamente la tortura, el asesinato y el robo de bebés.

La historia “me puso en un lugar inimaginable para mi”, dijo el fiscal que sostuvo la acusación contra los represores en la Megacausa “La Perla”, comparable por su magnitud al juicio contra los delitos perpetrados en la ESMA durante la dictadura.

“Mis primeros recuerdos de los militares son del ´87, cuando veía en la cara de mis padres la preocupación por el levantamiento carapintada que puso en riesgo la democracia. Uno de los militares que fue parte del movimiento golpista fue Ernesto Barreiro, quien estuvo prófugo de la Justicia y nunca antes pudo ser juzgados por los delitos que cometió en la Dictadura. En esta oportunidad, recibió su primer condena a perpetua”, dijo, recordando los testimonios que lo identificaron como “el jefe de los interrogadores de La Perla”.

Tras la sentencia que condenó a prisión perpetua a 28 represores, dio penas de hasta 21 años a otros imputados y absolvió a cinco, el fiscal federal oriundo de esta ciudad manifestó que “fueron años duros” los que vivieron durante el histórico juicio: “Era escuchar constantemente el testimonio del dolor. Escuchar a una víctima narrar su secuestro, las torturas o ver cuando alquien no puede seguir porque se quiebra en llanto recordando los días de terror. Son relatos que no se puede olvidar. Tampoco se puede olvidar lo que viene, porque también escuchamos a Sonia Torres decirle a su nieto que todavía lo está buscando, sin odio ni rencores y por eso seguirá el accionar de la Justicia”, indicó.

Al referirse precisamente a lo que viene, Trotta consideró que es menester avanzar en la investigación de las complicidades civiles: “La dictadura no hubiera sido de la envergadura que fue sino hubiera tenido como aliados a empresarios que daban listas de trabajadores que después desaparecían; o miembros de la Iglesia que apuntaban a los curas y monjas que asumían la opción por los pobres”, señaló.

“Ya se ha avanzado en una investigación sobre las complicidades de algunos miembros de la Justicia Federal, que seguramente llegará a juicio el año que viene. Y después seguiremos adelante con el resto de las complicidades civiles”, indicó.

Finalmente, Trotta dijo que no olvidará a las miles de personas concentradas esperando la sentencia: “Esto demuestra que la sociedad apoya un estado de derecho, que está vigente el proceso político de Justicia, porque la jornada de la sentencia fue verdaderamente un día de justicia; verdad, porque se pudo conocer los hechos como sucedieron y memoria, dado que gracias a que se pudieron realizar los juicios contra los delitos de lesa humanidad, no se podrá olvidar los años de terror”, concluyó.

Víctimas de Villa María

Durante los cuatro años que duró el juicio, se conocieron los testimonios desgarradores de sobrevivientes de los campos de La Perla y La Rivera. El fiscal Trotta mencionó a Horacio Alberto Dottori, Martha Estela Zandrino, Roque Bienvenido Luna, Cornelio Torres, Mario Balderramos, Omar Mignola y Carlos Diez. En tanto, las víctimas de Villa Nueva son: Edgardo Virgilio Acuña, Pedro Pujol y Salvador Carrasco. Los desaparecidos incluidos en esta causa son Eduardo Requena, Esther Felipe, Luis Mónaco y María del Carmen Sosa.

Estudiantes cuestionan al docente de la UNVM Raúl Ramírez
Negretti: “Respetamos el principio de inocencia”

Raúl Ramírez, el fiscal a quien le pidieron un jury de enjuiciamiento por su supuesta participación en la D2 (organismo que funcionó como el brazo represor de la Policía de la Provincia de Córdoba durante la última dictadura), es también docente de la cátedra de «Derecho público» en la Licenciatura en Seguridad que dicta la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) en su sede en Córdoba.

Frente al cuestionamiento a Ramírez realizado no sólo por los legisladores que solicitaron el jury, sino por los estudiantes de la Universidad, EL DIARIO consultó al rector de la casa de altos estudios, Luis Negretti, quien señaló que «como respetuosos del Estado de Derecho, nosotros partimos del principio de inocencia de todas las personas».

Dijo que Ramírez trabaja hace ocho años como docente de la UNVM y que nunca tomaron conocimiento del hecho que ahora salió a luz pública. «Hay que esperar, porque hasta que un tribunal determine que cometió algún delito, no hay motivo de apartamiento de un docente»; aunque aclaró que esto es «independiente de que se pueda hablar para pedirle que se tome una licencia hasta que se aclare su situación». Recordó además que el mismo Negretti fue parte del Tribunal que examinó a Ramírez cuando éste ratificó su cargo en la UNVM por concurso. “Nunca expuso esa actividad en su currículum. Igual, eso no es motivo de sanción ni de apartamiento, porque nadie está obligado a incluir todos los antecedentes laborales», aclaró.

 

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