Siete años de cárcel por golpear a su hijita y asaltar a un cadete

María Torres, ya esposada, dialoga con su defensora instantes después de conocer el veredicto condenatorio

María Lorena Torres fue condenada por dos violentos episodios ocurridos el 20 de junio de 2011 y el 25 de septiembre del año pasado, fecha en la que fue detenida. Con buena conducta, podría recuperar la libertad a fines de mayo de 2020

María Torres, ya esposada, dialoga con su defensora instantes después de conocer el veredicto condenatorio
María Torres, ya esposada, dialoga con su defensora instantes después de conocer el veredicto condenatorio

Tal como se preveía, la camarista Silvia Saslavsky de Camandone condenó ayer a María Lorena Torres, una joven mujer que llegó a juicio acusada de haberle propinado una brutal golpiza a su pequeña hija y de asaltar a un cadete con un cuchillo.

En la segunda y definitoria audiencia de debate, Torres recibió una sanción de siete años de prisión de cumplimiento efectivo, accesorias de ley y costas, que la dejará en la cárcel hasta -por lo menos- fines de mayo de 2020.

La pena impuesta fue un año por debajo de lo que el lunes había pedido el fiscal Francisco Márquez al formular su alegato (ocho años) y dos por encima de lo solicitado por la defensora oficial, Silvina Muñoz (cinco).

Como se trata de una convicta primaria, la legislación prevé que podría recuperar la libertad cuando cumpla las dos terceras partes de la condena, aunque para ello deberá observar buena conducta durante todo el tiempo de detención y, oportunamente, tendrá que sortear con éxito una pericia psicológica que determine que está en condiciones de reinsertarse socialmente.

Cabe señalar que Torres es madre de cinco hijos menores (el más grande tiene 16 años), por lo que es muy probable que la Justicia contemple esa circunstancia y le conceda la “libertad condicional” cuando cumpla los dos tercios de la pena impuesta en la víspera, es decir cuatro años y ocho meses.

Detenida desde el 25 de septiembre del año pasado, la irascible mujer estará en situación de ser excarcelada el 25 de mayo de 2020.

 

Ultimas palabras

El juicio comenzó el lunes y en la oportunidad declararon tres testigos y luego se escucharon los alegatos de las partes. Concluida la etapa de recepción de pruebas, Saslavsky dispuso un cuarto intermedio de 24 horas y al reanudarse en debate, apenas pasadas las 10.30 de ayer, le concedió a Torres la “última palabra”.

En esa instancia procesal, la mujer pidió “misericordia” a la magistrada y dijo que su irascible personalidad había tenido directa relación con su adicción a los estupefacientes.

Cabe recordar que en la primera jornada del juicio, al momento de declarar sobre condiciones personales, María Lorena dijo que consumía drogas desde los 14 años (marihuana, cocaína y psicofármacos, además de bebidas alcohólicas) y que fue mamá a los 15. Asimismo, sostuvo que a fines del año pasado empezó en la cárcel un tratamiento para recuperarse.

 

Los dos hechos

El primero de los ilícitos por los cuales fue juzgada y condenada (“lesiones graves, calificadas por el vínculo”) se produjo hace poco más de cinco años en la vivienda que por entonces ocupaba Torres con sus hijos y su madre. En circunstancias no muy claras, pero presuntamente bajo los efectos de las drogas, la mujer levantó de los pelos a su hija menor (de sólo 4 años) en tres oportunidades y la última vez, al soltarla, la pequeña golpeó fuertemente su cabeza contra el suelo.

Producto de la brutal agresión, la niña sufrió un severo traumatismo de cráneo, con hematoma subdural, y debió ser trasladada al Hospital de Niños de la ciudad de Córdoba, donde estuvo internada 10 días en la Unidad de Terapia Intensiva y 30 días más en sala común.

El otro hecho que se le atribuía (“robo calificado por uso de arma”) se produjo en horas de la madrugada del 25 de septiembre pasado y tuvo como víctima a Julio César Nieto, un cadete al que le robó 150 pesos y la moto luego de colocarle un elemento punzocortante en el cuello.

Sin embargo, Torres fue detenida pocos minutos después en la esquina de Vélez Sarsfield e Intendente Seydell, y desde entonces se encuentra privada de la libertad.

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