Todo más o menos distinto, pero más o menos igual…

Juan Carlos Pugliese (ministro de Economía de Illia en los 60 y de Alfonsín en los 80): “Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo”

Ahora que un gobierno se va y otro llega, hay verdadera incertidumbre sobre lo que puede pasar, sobre cómo van a reaccionar los mercados ante las inminentes medidas. Frases que precedieron a una y otra administración (para no parcializar), nos pueden ayudar a imaginar lo que puede venir

Juan Carlos Pugliese (ministro de Economía de Illia en los 60 y de Alfonsín en los 80): “Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo”
Juan Carlos Pugliese (ministro de Economía de Illia en los 60 y de Alfonsín en los 80): “Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo”

1959

«Hay que pasar el invierno», (Alvaro Alsogaray)

En un discurso, el entonces ministro de Economía de Arturo Frondizzi, Alsogaray, dijo: «Lamentablemente nuestro punto de partida es muy bajo. Muchos años de desatino y errores nos han conducido a una situación muy crítica. Es muy difícil que este mes puedan pagarse a tiempo los sueldos de la administración pública (…). Las medidas en curso permiten que podamos hoy lanzar una nueva fórmula: hay que pasar el invierno».

 

1975

«No habrá devaluación brusca» (Celestino Rodrigo)

El 4 de junio de ese año el entonces ministro de Economía, Rodrigo, dispuso un ajuste que duplicó los precios y provocó una crisis en el Gobierno de Isabel Perón. Rodrigo quería eliminar la distorsión de los precios relativos con una fuerte devaluación de 160% para el cambio comercial y 100% para el cambio financiero. La tasa de inflación llegó hasta 777% anual y los precios nominales subieron en 183% al finalizar 1975. Se produjo desabastecimiento de gran cantidad de alimentos, combustibles y otros insumos para transportes.

 

1980

«La inflación está muerta» (Christian Zimmermann)

Desafortunado pronóstico del entonces vicepresidente del Banco Central en épocas de dictadura, con apertura de importaciones, destrucción de la industria nacional, cierre de puestos de trabajo, pérdida de poder adquisitivo de los salarios e… ¡inflación creciente!

 

1980

«La gente nunca tuvo más plata que ahora» (Alfredo Martínez de Hoz)

Para la época en la cual el ministro Martínez de Hoz pronunciaba esta frase, el costo fiscal era del 55,1% del tamaño de la economía del país, lo que propició la falta de pagos y obligó a un gran número de instituciones financieras a confiar pesadamente en la ayuda económica del Banco Central, ante la ola de retiros masivos de depósito.

 

1981

«El que apuesta al dólar pierde» (Lorenzo Sigaut)

El siguiente ministro de Economía de la misma dictadura pronunció esa frase que tenía como objetivo desalentar maniobras especulativas, pero pasó a la historia como ejemplo de la poca confiabilidad de las declaraciones de los gobernantes. Pocos días después dispuso una revaluación del dólar en un 30%, la primera de una serie durante su función, y los que habían comprado dólares, lejos de perder, ganaron mucho.

 

1984

«Si querés que me baje los pantalones, me los bajo» (Bernardo Grinspun)

En febrero de 1984 Grinspun, primer titular del Palacio de Hacienda durante el Gobierno de Raúl Alfonsín, les explicó a los representantes del FMI que habían venido a nuestro país que la Argentina no podía pagar los intereses de la deuda porque los militares se habían gastado las reservas que quedaban, 1.500 millones de dólares, «en armas, corbetas y fragatas». Grinspun le dijo la frase al catalán Joaquín Ferrán. Y, acto seguido, le dio la espalda y cumplió, literalmente: se bajó los lienzos. El “Ruso” defendió a capa y espada los intereses nacionales. Amenazó con estudiar “qué parte de la deuda era legítima y cuál era trucha”, pero cayó por la presión de “los mercados” y de Estados Unidos y el FMI. Lo sucedieron Juan Vital Sourrouille, Juan Carlos Pugliese y Jesús Rodríguez.

 

1987

“A vos no te va tan mal, gordito” (Raúl Alfonsín)

El expresidente se dirigió con esa ocurrencia a una persona que en un acto en Neuquén le gritaba a viva voz que había hambre en el país.

 

1988

«Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo» (Juan Carlos Pugliese)

El ministro de Economía, Pugliese, lanzó esta frase en 1988 luego de tratar, infructuosamente, de detener una corrida bancaria. La gente, como quedó demostrado en cada crisis por la cual pasó nuestro país, no suele ponerse muy «sentimental» a la hora de tomar decisiones: piensa en sus propios intereses.

 

1989

«Si el mercado quiere dólares, le vamos a dar con el látigo» (José Luis Machinea)

Machinea era presidente del Banco Central y lo que vino luego fue más devaluación e hiperinflación: el látigo no asustó al “mercado” por aquel entonces.

 

1991

«Con la convertibilidad habrá más de seis décadas de crecimiento y prosperidad en la Argentina» (Domingo Cavallo)

Un pronóstico errado del ministro de Economía de Carlos Menem. A decir verdad, la “prosperidad” en la Argentina producto de la convertibilidad no duró ni una década, en la que además de desguazó el Estado.

 

1991

“Necesito 10 mil pesos para llegar a fin de mes» (Cavallo)

Lo dijo al hablar y llorar frente a un grupo de jubilados.

 

1991

«No importa de dónde vengan los capitales. Lo que importa es que vengan» (Alberto Kohan)

El ministro del Gobierno menemista ofrecía abiertamente “blanqueo”.

 

1996

“Hay que dejar de robar por dos años” (Luis Barrionuevo)

El sindicalista, actual líder cegetista, sostenía también que en “este país nadie hizo la plata trabajando”.

 

2000

«El 2001 será un gran año para todos. ¡Qué lindo es dar buenas noticias!» (Fernando de la Rúa)

El expresidente lo dijo como mensaje de fin de año.

 

2002

«El que depositó pesos recibirá pesos. El que depositó dólares recibirá dólares» (Eduardo Duhalde)

Frase del entonces presidente de la Nación, que fue incumplida. Los que depositaron dólares recibieron pesos a un tipo de cambio que era inferior al que el mercado convalidó y perdieron mucho dinero.

 

No son frases de miembros del gobierno que se va ni del que viene, que aún están frescas. Hoy intentamos ejercitar un poco más la memoria… y la imaginación de cara al futuro.

Print Friendly, PDF & Email