Un golazo fue la diferencia

Matías Barbuio capitalizó, con un excelente tanto, una falla de River al cierre del primer tiempo y Universitario venció 1 a 0 en Plaza Ocampo, quedándose con tres puntos muy valiosos

Escribe: Diego Pellegrini (h)

Otra vez Universitario. Como contra Unión Central, el equipo de la casa de altos estudios supo capitalizar un partido “chivo”, para derrotar a River de Villa María por 1 a 0, sumando tres puntos claves.

No podía dejar pasar más el tren, por eso estaba obligado a ganar, pensando en los de arriba de la Zona Centro. Y lo hizo, con ratos de buen fútbol, el conjunto de Joselito Bernadó inclinó la balanza a su favor ante un “Millonario”, que se muestra complicado matemáticamente, de cara a lo que queda del torneo.  

En la primera etapa la paridad reinó casi hasta el final de la misma. Con poco juego y casi nulas chances de gol, el cotejo se fue desinflando con el correr de los minutos.

El local trataba de acelerar en los metros finales, con las apariciones de Matías Barbuio, pero la falla en el último toque, impedían situaciones de peligro claras.

River corría y presionaba mucho y eso molestaba a los dirigidos por Joselito Bernadó.

Sólo un disparo del propio Barbuio (13´), que se colgó en el techo del arco, y un remate de Cristian Fernández (22´), que también salió elevado, fueron las aproximaciones importantes en la primera media hora de juego, para el local.

Al visitante le costaba todo, su única herramienta en ofensiva era el goleador Dino Gagliese, a quien iban dirigidas todas las pelotas, pero el delantero en soledad poco podía hacer. Iván Sánchez y Jonas Chiotti, no aportaban a la causa, entonces el equipo del “Bacha” se quedaba sin fútbol.

Hasta que a los 42´ de este primer tiempo sin color, Barbuio supo capitalizar un error de Eduardo Moreno en la salida de abajo, ejecutando un zurdazo espectacular, que se clavó en el ángulo derecho del uno. Arriba Universitario, con el 1 a 0 del ex- Alumni.

Con la victoria parcial del local, se fueron al descanso y en el inicio del complemento, aparecieron diez minutos furiosos de la “Uni”, en donde hubo tres claras chances como para aumentar el marcador.

Primero Barbuio con remate cruzado, que hizo trabajar a Bachanini, luego con otra posibilidad para el nueve, pero el palo le dijo que no. Todo esto en menos de cinco minutos de juego.

Luego llegaría una batería de posibilidades en una misma jugada, con Fernández de cabeza, Barbuio intentando empujar al gol y Federico Tottis, rematando al primer palo. En todas, el grito máximo quedó atragantado en el conjunto local.

Los buscó River, mandando a la cancha a Santiago Amaya, en lugar de Jonás Chiotti, intentando algo más de juego. Y a los 18´, tendría una clarita la “banda”, con la aparición de Maximiliano Tissera, pero la buena tarea de Simón Mellano, evitó el empate.

El segundo tiempo fue más abierto, ya que el Millonario” salía a buscar algo en el área rival y a la “Uni” le quedaba todo para liquidarlo de contra.

Y así se dio hasta el final. Chocobares, Acosta y Ledesma en Universitario, más Barrionuevo y Sánchez en el visitante, fueron los que ingresaron en la recta decisiva.

Recta que tuvo otra vez a Tissera, con la pelota cerca del gol, y un par del equipo de Bernadó, que no pudo capitalizar, en los pies de Barbuio y Fernández.

Pero el final no se modificó y terminó dándole los tres puntos a Universitario, que se empieza a acostumbrar en esto de ganar consecutivamente, para no perderle pisada a los de arriba y soñar con la clasificación.

La figura – Matías Barbuio

Demostró toda la pimienta que acostumbró en los buenos viejos tiempos. El punta ganó durante todo el partido, mayormente por la derecha, encontrando espacios que nadie tenía. Lo mejor de la tarde fue el golazo que colgó en el ángulo para el 1 a 0 de Universitario. Bien también, Luciano Antonino en el local, criterioso con la pelota, la jugó siempre redonda. En la visita, el mellizo Julián López fue el patrón de su River.

 

El árbitro – Mauricio Robles

Correcta actuación, llevando el trámite del partido por carriles normales. El juego no lo exigió demasiado, pero sí demostró autoridad cuando necesitó mostrar las amarillas, tanto en el local como en el visitante.

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